Esperando el taxi... y la voluntad política

Opinión

25-06-2025 Municipio de Yaiza

Esperando el taxi... y la voluntad política Info img: Parada de Taxi

Soy vecino de Yaiza desde hace más de dos décadas, y como muchos aquí, suelo coger el taxi con bastante frecuencia. Ya sea para ir a trabajar, regresar a casa tarde por la noche, o simplemente moverme por Playa Blanca sin necesidad de coger el coche, he confiado durante años en este servicio. Pero lo que antes funcionaba con cierta normalidad, hoy se ha convertido en una lotería desesperante.

No exagero cuando digo que he llegado a esperar más de 45 minutos por un taxi. Lo he vivido en carne propia, más de una vez. Haces la llamada, te dicen que el coche está en camino, y pasan los minutos sin rastro del vehículo. Sales a la parada y lo que te encuentras es una cola interminable de turistas y residentes con cara de frustración. Algunos con maletas, otros mirando el reloj con angustia, y los más valientes caminando bajo el sol con la esperanza de encontrar alguna otra opción de transporte.

Esta situación no es nueva, pero se ha agravado con el paso del tiempo y el crecimiento turístico de la zona. Playa Blanca está llena de vida: hoteles repletos, restaurantes que no dan abasto, playas que parecen postales vivientes. Sin embargo, esta imagen idílica choca con una realidad tercermundista cuando llega el momento de moverse por el municipio. Y lo que más duele es que esta crisis no es fruto de un imprevisto, sino de una dejadez institucional sostenida en el tiempo.

El Ayuntamiento de Yaiza sabe perfectamente lo que está ocurriendo. Lo saben porque se les ha dicho mil veces. Porque los empresarios se han quejado. Porque los turistas también protestan. Porque los vecinos, como yo, lo sufrimos todos los días. Y a pesar de todo, seguimos igual o peor.

Promesas ha habido muchas: que si nuevas licencias, que si coordinación con Tías y San Bartolomé, que si la modernización del sistema de reservas. Pero la verdad es tozuda: no hay taxis suficientes. Punto. No se trata de una cuestión tecnológica, ni de mejorar una aplicación. Lo que falta es lo más básico: vehículos en la calle, especialmente por la noche, los fines de semana y en temporada alta. Es en esos momentos cuando la ciudad más los necesita y menos aparecen.

Lo preocupante es que, mientras tanto, seguimos escuchando anuncios de inversiones millonarias para eventos, para infraestructuras, para promoción turística. Todo eso está muy bien, pero ¿de qué sirve atraer más visitantes si luego no les puedes ofrecer algo tan esencial como un taxi? ¿De qué sirve presumir de destino turístico de primer nivel si no puedes garantizar algo tan sencillo como la movilidad dentro del propio municipio?

La movilidad no es un lujo, es un derecho. Y es, además, una pieza clave en la experiencia del visitante y en la vida diaria de los residentes. Cuando llegas tarde a una reserva de restaurante, a una cita médica o a cualquier otro evento por no encontrar transporte a tiempo, no solo pierdes ese compromiso: pierdes también la confianza en un sistema que debería estar para facilitarte la vida. Y recuperar esa confianza es mucho más difícil que poner en circulación unos cuantos taxis más.

Como vecino, como usuario frecuente y como alguien que ama este municipio, solo pido una cosa: que se tomen decisiones de verdad. Que se deje de improvisar, de parchear, de prometer. Playa Blanca se merece un servicio de taxis digno, eficiente y a la altura de lo que representa. No podemos seguir esperando, ni los taxis ni la voluntad política.