Playa Blanca sigue creciendo mientras sus servicios públicos se quedan atrás
El auge del pueblo contrasta con problemas de basura, falta de iluminación y señales de abandono que evidencian la necesidad urgente de una mejor gestión.
Info img: Estación de Guaguas
Playa Blanca está creciendo a toda velocidad, y eso es una gran noticia. Lo que antes era un pequeño pueblo costero es hoy una comunidad en plena expansión, con miles de nuevos vecinos, turistas todo el año y una actividad constante que impulsa la economía de Lanzarote.
Sin embargo, basta con caminar por sus calles para darse cuenta de que algo vital no va bien: los servicios públicos siguen anclados en el pasado.
El problema de la basura en Playa Blanca es ya imposible de ignorar. Los contenedores desbordados y las papeleras saturadas se han convertido en una imagen habitual, acompañada de malos olores que afectan incluso a zonas próximas a hoteles y supermercados. No es un incidente aislado ni una circunstancia puntual: es la evidencia de un sistema que no da para más y de una planificación insuficiente que ya resulta insostenible.
Por la noche la situación no mejora. Muchas zonas quedan completamente a oscuras. Calles, caminos y espacios públicos sin luz, donde caminar se convierte en una aventura. No es solo una cuestión estética, también de seguridad. Vecinos y visitantes se sienten inseguros y olvidados en un pueblo que presume de ser uno de los motores turísticos de Lanzarote.
Como símbolo de ese descuido, ahí está el edificio oficial del Ayuntamiento, la oficina municipal situada junto a la Policía Local, en la estación de guaguas. Las banderas ondean rotas, descoloridas, hechas jirones. Es una imagen que duele y que dice mucho más de lo que parece. Si ni los símbolos oficiales se cuidan, ¿qué se puede esperar del resto?
Playa Blanca no necesita discursos, necesita acción. El pueblo ha crecido, los servicios no. Y mientras se sigue mirando hacia otro lado, los problemas se agrandan. Playa Blanca merece atención, respeto y una gestión que esté a la altura de su gente