Deficiencias en la señalización viaria de Playa Blanca exigen una intervención urgente
El deterioro de la señalización y la ausencia de mantenimiento ponen en riesgo la seguridad vial en una localidad que continúa creciendo sin un plan actualizado.”
Info img: Trafico Señales
Playa Blanca lleva años creciendo a un ritmo que pocos municipios canarios pueden igualar. Sin embargo, ese avance contrasta con algo tan básico como su señalización viaria, un elemento que debería acompañar —y garantizar— el día a día de vecinos, trabajadores y turistas. Hoy, basta recorrer sus calles para comprobar que esa obligación está lejos de cumplirse.
Lo que en cualquier núcleo urbano debería constituir un sistema claro, visible y adecuadamente mantenido ha derivado en un recorrido dominado por señales descoloridas por el sol, postes deformados por el óxido y carteles que permanecen en el suelo sin que nadie los reponga. No se trata de casos puntuales, sino de una situación que se repite tanto en el centro como en las vías más transitadas del litoral, generando una sensación constante y visible de abandono.
A esta situación se suman puntos especialmente preocupantes repartidos por todo el pueblo. En muchas rotondas —algunas sin señalizar ni con señales verticales ni con pintura horizontal— los conductores deben adivinar la prioridad, como ocurre en la rotonda de Marina Rubicón, donde ni una sola señal indica que se trata de una glorieta. En calles como El Calamar, El Cabozo o El Erizo, las señales de prohibido el paso están tan descoloridas que ya no cumplen su función, generando confusión diaria entre vecinos y visitantes. Incluso en la carretera del Faro Pechiguera pueden verse postes de alumbrado cortados o dañados, un riesgo evidente para el tráfico y para los peatones. Son ejemplos que muestran que el problema no es estético: afecta directamente a la seguridad vial.
La responsabilidad de mantener este sistema recae directamente en el Ayuntamiento de Yaiza, y la situación muestra que las actuaciones puntuales ya no bastan. Los vecinos reclaman un plan real, organizado y continuado, que incluya un inventario actualizado de la señalética existente, la reposición inmediata de las piezas dañadas y la instalación de nuevas señales en zonas donde el tráfico ha aumentado con el crecimiento urbano.
Playa Blanca necesita que ese compromiso se traduzca en hechos. La localidad no puede permitirse que su imagen turística —ni la seguridad de quienes la viven cada día— dependa de intervenciones tardías o improvisadas. Con un municipio en expansión y un flujo creciente de visitantes, la señalización no es un detalle menor: es parte de la experiencia de quien llega y de la tranquilidad de quien conduce, camina o trabaja aquí.